miércoles, 12 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a M C, 31 años


¿De dónde vino? Bolivia

¿Hace cuántos años vive acá? Hace 15 años que vivo acá

¿De qué trabajaba en su país? No trabajaba

¿A qué se dedica actualmente? Trabajo de cocinera en un restaurant

¿Dónde vive actualmente? En lugano, cap fed

¿Por qué motivo vino acá? Porque mi hermano estaba acá

¿Qué quiso ser cuando era niño? Yo siempre quise ser una doctora

¿En tu país existe un zoo? Sí, en mi país hay zoológicos

¿En tu país hubo dictadura? Sí, hubo

¿En tu país hubo guerra? Sí, hubo

¿Con quién vino? Vine sin nadie

¿En qué año vino? En el año 1998

¿Te gusta la comida argentina? Si, me gusta

¿Cómo vivis actualmente? Vivo bien

¿Con quién vivis? Vivo con mi marido y mis hijos

¿Terminó la secundaria? No terminé la secundaria

¿Estudió en Argentina? No

¿Formó una familia en Argentina? Sí, forme mi familia en Argentina

martes, 11 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a C P, 38 años


¿De dónde vino? Vine de la frontera entre Perú y Chile, Tacna

¿Hace cuántos años vive acá?  18

¿De qué trabajaba en su país? De enfermera

¿A qué se dedica actualmente?Ama de casa/ Verdulera

¿Dónde vive actualmente? Floresta, Capital Federal

¿Por qué motivo vino acá? Había terminado de estudiar en Chile y quise conocer Bs As y vine como turista

¿Qué quiso ser cuando era niño?  Una pilota

¿En tu país existe un zoo? Sí, un monton

¿En tu país hubo dictadura? No, nunca

¿En tu país hubo guerra? Sí, antes de que yo existiera

¿Con quién vino?  Sola

¿En qué año vino? En 1995

¿Te gusta la comida argentina? Sí, mucho!

¿Con quién vivis? Con mi marido y mis cuatro hijos

¿Terminó la secundaria? Sí, terciario completo

¿Estudió en Argentina? No, pero actualmente sí

¿Formó una familia en Argentina? Sí

¿Cómo se llaman y cuantos años tienen?
J  48 años (marido)
A 16 años (hija)
L 10 años (hijo)
R 5 años (hija)
A 3 años (hijo)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a P


¿De dónde vino? De Cerdeña. Emigré el 27 de mayo de 1942

¿Por qué motivo vino acá? Emigré a causa de la falta de comida que existía en ese momento por la guerra

¿Qué sintió cuando decidió partir? Sentí una angustia tremenda por dejas todos mis afectos

¿A quién dejó allá? A todos mis amigos y parientes

¿Qué recuerdo tiene del fin de la guerra? Todas bailábamos, llorábamos de alegría y rompimos todas nuestras armas

¿Quién lo trajo a la argentina? Fué la suerte que me trajo. Un tío lejano que vivía en Ayacucho

¿Cómo llegó a la Argentina? Llegué en Barco al igual que lo hacían muchas personas de distintos países

domingo, 9 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a --


¿De dónde vino? Calabria, Italia

¿Hace cuántos años vive acá? Ya hace 60 años que vivo acá

¿De qué trabajaba en su país? No trabajé allá, ya que era chico

¿A qué se dedica actualmente? Soy contador público

¿Dónde vive actualmente? Vivo en Saenz Peña

¿Por qué motivo vino acá? Por consecuencia de la postguerra

¿Qué quiso ser cuando era niño? Yo quería ser cantante

¿En tu país existe un zoo? No, no recuerdo

¿En tu país hubo dictadura? Sí, si hubo

¿En tu país hubo guerra? Sí, también

¿Con quién vino? Vine con mi mamá y mi hermano menor

¿En qué año vino? En el año 1952

¿Te gusta la comida argentina? Sí

¿Cómo vivis actualmente? Trabajando, y en mis tiempos libres me dedico a cantar y a estudiar idiomas

¿Con quién vivis? Con mi familia

¿Terminó la secundaria? Si, la terminé

¿Estudió en Argentina? Sí, estudié acá

¿Formó una familia en Argentina?  Sí, tengo tres hijos, Daniel con 39 años, Hernán con 33 y Germán con treinta

sábado, 8 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a M, 40 años


¿De dónde vino? Vino de Perú

¿Hace cuántos años vive acá?  Vive hace 19 años acá

¿De qué trabajaba en su país? Trabajaba de camionero

¿A qué se dedica actualmente? Actualmente trabaja en una empresa de puertas blindadas

¿Dónde vive actualmente? Vive en Buenos Aires

¿Por qué motivo vino acá? Vino por motivos laborales

¿Qué quiso ser cuando era niño? De niño quería ser militar

¿En tu país existe un zoo? Sí, hay zoológicos

¿En tu país hubo dictadura? Sí, hubo.

¿En tu país hubo guerra? Sí, hubo.

¿Con quién vino? Vino con cuatro amigos

¿En qué año vino? En el año 1994

¿Te gusta la comida argentina? Sí, me encanta

¿Cómo vivis actualmente? Por ahora bien

¿Con quién vivis? Vivo solo

¿Terminó la secundaria?Sí, terminó

¿Estudió en Argentina? No

¿Formó una familia en Argentina? Sí

viernes, 7 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a F, 26 años


¿De dónde vino? Vino de Bolivia

¿Hace cuántos años vive acá? Desde 13 años

¿De qué trabajaba en su país? En su país, de agricultor

¿A qué se dedica actualmente? Actualmente se dedica a confecciones de ropa

¿Dónde vive actualmente? Actualmente vive en una casa ubicada en la calle condarco, en cap. fed.

¿Por qué motivo vino acá? Vino acá por trabajo

¿Qué quiso ser cuando era niño? Cuando era niño quería ser contador

¿En tu país existe un zoo? En su país existe un zoológico

¿En tu país hubo dictadura? Sí, hubo.

¿En tu país hubo guerra? Sí, hubo.

¿Con quién vino? Vino con su esposo

¿En qué año vino? Vino acá en el año 2000

¿Te gusta la comida argentina? Sí, le gusta.

¿Cómo vivis actualmente? Actualmente vive económicamente bien

¿Con quién vivis? Vive con su familia

¿Terminó la secundaria? No, no la terminó

¿Estudió en Argentina? No, estudió en Bolivia

¿Formó una familia en Argentina? Si, formó familia en Argentina.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Entrevista realizada a RR


¿De dónde vino? Vino de Paraguay, Asunción

¿De qué trabajaba en su país? Trabajba en un supermercado y estudiaba

¿Dónde vive actualmente?

¿Por qué motivo vino acá? Vino para estudiar y tener más oportunidades de trabajo

¿Con quién vino? Con su hermano

¿En qué año vino? Vino en septiembre de 2004, a la edad de 25 años.

¿Cómo vivía? Vivía en una casa humilde con mis padres, siempre ayudaba en la casa para alimentarlos

¿Dónde te quedaste cuando llegaste? "e quedé primero en un hotel, después alquilé una habitación y ahora vivo con un amigo y su pareja

¿Lograste lo que querías? Conseguí mi titulo, pero por ahora no trabajo

¿Actualmente trabaja? Sí, trabajo, pero no de lo que quería

¿Tenés hijos? No, pero tengo pareja, y no pensamos en tener

¿Tenés pensado volver a tu país o quedarte? Por ahora, me quedo

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Entrevista a: C O; tendría 103 años


Contada por: F D (Hijo de Carmen)

Hoy 30 de julio fue contada la vida de Carmen en una entrevista con Francisco

-Hola, vengo a hacerle unas preguntas para un trabajo de la escuela de tu mamá, ¿puedo?

-Hola, sí Sofi, por qué no? (Cara de sorpresa y gracia)

- ¿De dónde vino?

- Vino de España, ciudad Castro Urdiale, Provincia Santander

-¿En que año vino acá?

-(Baja la voz) en 1910 a la edad de 15 años. Fallecida en el 1976 aprox

-¿De qué trabajaba en su país?

- Ayudaba en la casa porque tenía 10 años de edad

- ¿A qué se dedica actualmente?

- Nada (pausa) descansa en paz

- ¿Dónde vivió cuando estaba en Argentina?

- Vino a Argentina, después se fué a Gualeguay

- ¿Hubo guerra en España?

- Si, la guerra española, en ese tiempo la pasaban mal

- ¿Hubo dictadura en España?

-Y... como en todos lados

- ¿Con quién vino?

-Vino con una familia acomodada económicamente (ellos la contrataron)

- ¿Estudió en la Argentina?

- No, vino directamente a trabajar (¡que lástima!) (Baja la voz)

-¿Hizo su familia acá?

-Sí, con un francés

- Esto es todo. Gracias! Chau

-Chau (cara de contento)

Ésta entrevista fué hecha para recordar a C fallecida en el 1976

martes, 4 de septiembre de 2012

UNA HISTORIA DIFERENTE

en el Día del Inmigrante

Ante la falta de trabajo y la garra del hambre imperante en la Europa de 1913, muchas fueron las familias, cuyos hombres se aventuraron a probar suerte en América. Y eso fue justamente lo que había sucedido con su padre, partió un día rumbo a Centroamérica y después de una escasa y esporádica correspondencia, no se supo nada más de él. En vano fueron los esfuerzos y averiguaciones llevados a cabo por la familia, era como si el Caribe se lo hubiera tragado. 
En consecuencia, cuando toda su familia materna decidió emigrar hacia Buenos Aires desde Barcelona, su madre, juntó las escasas pertenencias y con él, de tan solo dos años, se embarcó hacia el Río de la Plata. Dura fue la travesía y los fuertes vientos hacían de la embarcación, un juguete de titanes. 
Llegaron a la “Reina del Plata” y fueron a vivir a una habitación de una de esas casas grandes, que a raíz de su deterioro se convirtieron en los llamados” conventillos. Todos los inquilinos compartían el baño y se turnaban para cocinar. 
Su madre, una zaragozana limpia y esforzada, no tardó en conseguir trabajo como planchadora, y así fue creciendo Pepito, con su cuerpecito casi famélico y sus ojazos color miel. Iba al colegio, sin faltar un día, a pesar de no haber podido cenar, más de una vez y que cuando arreciaba el invierno, debajo del guardapolvito, sólo asomaba una gastada camiseta. 
Pasaron los años y pese a las burlas de sus vecinos y familiares, tratando de disuadirlo, de tratar de convencerlo de que él sólo podría acceder a las labores de sus ancestros, Pepito a la par de trabajar como mandadero, terminó el secundario en el “ Carlos Pellegrini”, aunque no eran justamente los números ni el comercio, los temas que lo fascinaban. 
Y así siguió su lucha, con denodado esfuerzo. Su accionar era digno de un hijo de Esparta: pudo emplearse como perito mercantil, y allí sí, se encaminó a lo que realmente le gustaba, siguió una carrera universitaria en la UBA, dentro de las ciencias médicas, y en sus escasos momentos libres, practicaba gimnasia y deportes disciplinas estas que lo hicieron poseedor, pese a su baja estatura, de un cuerpo erguido y armonioso. Pepe, tal como lo nombraba su familia, era un joven apuesto y chistoso, de hermosos ojos ambarinos, en cuyo interior se escondía… una profunda sombra de dolor. 
Durante todo ese lapso de tiempo, la vida lo golpeó duramente con situaciones no buscadas que lo marcaron a fuego y no llegaron jamás a cicatrizarse. 
Estaba aún en la facultad, cuando decidió hacerse ciudadano argentino, no por renegar de sus raíces, ni en aras de obtener beneficio alguno, sino como una prueba de agradecimiento hacia la tierra que le había brindado tantas oportunidades y lo había cobijado bajo su bandera. 
Fue justamente en eso días de estudiante que conoció a la mujer de su vida con la cual se casó, después de estar ambos recibidos de kinesiólogos. A los dos les iba muy bien en su profesión, tenían trabajos seguros y bien remunerados, aparte de los pacientes particulares. Pero siempre, en el consultorio ubicado en la casona donde habitaban, se sucedía una permanente peregrinación de vecinos traumatizados o doloridos, a los cuales, nunca se les cobró. 
Unos años después tuvieron una niña, a quien Pepe amó y cuidó, tal vez… en demasía. Quizá por eso era, su enfermizo desvelo por protegerla. Pero pese a ser hija única, la educó esparnadamente, pues la pequeña debía ser dura, por si la vida la golpeaba como lo había hecho con él, pero también humilde, para saber hablar con amabilidad, fuera quien fuera su interlocutor y a tener respeto y cariño por el poseedor de capacidades diferentes. 
¡ No era fácil tenerlo de papá, con su carácter férreo y su escasa comprensión para el error! 
Pasó el tiempo y con su esposa, llegaron a cumplir muchos años de casados. Sus enojos y mal carácter eran inaguantables para su hija, que no comprendía cómo su padre, en vez de valorar las cosas buenas, que habían sido muchísimas después de casarse, retorcía su pensamiento recreando todo aquello que lo había azotado durante su niñez y juventud. 
Con los años, tuvo severos problemas de salud, de los que salió airoso. Pero un día, ya mayores, comenzó a apagarse la llama en la vida de su esposa. Y esa mujer poco común, independiente y activa, con la cual tenía unos cortocircuitos de novela, dejó de ser ella, debido a un ACV, y su fuego, indefectiblemente se extinguió un mes y medio después. Fue tremendamente doloroso escucharlo despedirse con un:- Adiós amor de mi vida_ 
A los nueve días de haber ocurrido esto, su hija que para alegrarlo un poco, junto al desayuno le llevaba la invitación a la presentación de su primer libro, lo encontró tirado en el piso del baño, ya sin pulso. Indiscutiblemente, el “ Amor de su vida” lo había venido a buscar. ¡ Y pese al tremendo dolor que le causaba, ella sabía que para él… era lo mejor que podía sucederle! 
Esta es la historia, tal vez diferente, de un inmigrante que, trabajó denodadamente haciendo Patria, para devolverle a esta noble Tierra lo que en él había invertido. De ese catalán que se emocionaba al escuchar nuestro Himno Nacional, que sentía propio. Que respetó y honró a la “Celeste y Blanca” con su esfuerzo fecundo. De aquel que vivió con el mayor sentido del honor y de la ética, y… que por sobre todo, siempre fue fiel a su palabra y a sus principios. 
Ahora… después de casi, diez años de su ausencia, quien disentía con él por su pesimismo y sus enojos, ….Esa, a quien la vida fustigó sin piedad… Comprendiendo que no hubiera podido tenerse en pie ante los vendavales, si él no le hubiera dado ese temple de toledano acero… y que no hubiera cosechado tanto amor de no ser por la alteridad que le enseñó a practicar, orgullosa de sus genes… le dice, para que “el Pepe”, como cariñosamente lo llamaba, lo escuche en el más allá: 
_ Por la dignidad y los valores que me legaste… 
¡¡¡Gracias Papá!!!_ 

Ana María Sanchis 

SEGUNDO PREMIO- CUENTO- Mayores- 
CLUB DE LEONES BUENOS AIRES LINIERS- 
JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL BARRIO DE LINIERS- 
“Historias de Inmigrantes” 
Junio de 2011

sábado, 25 de agosto de 2012

SARMIENTO, UN DOMINGO EN LA ESCUELA

Domingos 2, 9 y 16 a las 17 hs 

Comedia histórica
Premio Proteatro 
Premio Fondo Nacional de las Artes 2005
Premio Instituto Nacional del Teatro 2006

Sintesis: La vida de Sarmiento, su mal carácter, amores, viajes, exilios, escritos. Su incansable lucha política. Las ideas de Sarmiento: inmigración, industrialización, progreso y modernización del país. Su obra como presidente. La educación argentina: los antiguos métodos de enseñanza. Reformas y planes educativos de Sarmiento. Las primeras maestras. Esta vez la señorita Gutiérrez y su novio quieren sorprender al señor Director con una nueva y fascinante experiencia circense pero serán ellos los sorprendidos: el señor Director le tiene preparado un final educativo al mejor estilo de Sarmiento.

Elenco variable:
Melina Saavedra - Hugo Grosso - Norberto Benavidez y Leonardo Gabrilof
o
Julieta Prieto - Roberto Echaide - Ernesto Dufour y Julian Mercurio

Dirección: Hugo Grosso // Dramaturgia: H. López Girondo, Raquel Prestigiacomo y Fabián Uccello // Escenografía: Miguel Nigro // Investigación histórica: Raquel Prestigiacomo// Producción general: Fabián Uccello //Asistencia de producción y prensa: Gabriel Uccello.

jueves, 2 de agosto de 2012

Humo Rojo

Una geografía no es un destino, pero muchas veces ayuda a concretarlo. Wilhem Kohler y su esposa Ute Schuldig viven en Los Arribos. Han llegado allí, al campo argentino, a comienzos del siglo XX. Vienen de Rusia y Alemania, de la pobreza, de la vida entendida como un trajinar austero, reacio a la felicidad. Su nueva patria no replica la original, pero ellos parecen incapaces de aprovechar la diferencia. Ayuda la severidad de los tiempos, la Argentina de los veinte y los treinta, aquel momento en que la injusticia y la arbitrariedad se ejercían sin rubor ni disculpa. 
Tendrán dos hijos, Oskar y Thomas, y sin pretenderlo extenderán sobre ellos una maldición, la del rencor. Esa rivalidad entre hermanos, fundada por el padre, por la amargura y la furia que ese padre derrama, será el destino de ambos. El objeto en discordia puede ser la madre, una joven o un espacio propio en el mundo.
Los años de la infancia se irán entre la inocencia rápidamente arrebatada y el descubrimiento del odio. La juventud y la madurez mostrarán que el resentimiento, cuando está bien fundado, supera el tiempo y el olvido. Al cabo, la vida será ese duelo, la ilusión de que sólo la eliminación del otro traerá paz. Y luego la constancia de que la impotencia y la tristeza no desaparecen con la victoria. Que será efímera, apenas un intervalo, un puente hacia la soledad sin sosiego. 
Humo rojo es una novela que desnuda las relaciones familiares. Con una prosa seca y una sensibilidad exquisita, Perla Suez urde una narración donde el amor es esquivo, donde el pasado, que parecía lacrado, surge de improviso y entierra cualquier porvenir. Muestra que es más fácil perpetuar la violencia que escapar de ella, y que el poder vive del goce de doblegar a otro día tras día. Y lo hace con los dones puros de la literatura: la sugerencia, un secreto que se devela paso a paso, una condena que se insinúa en la primera palabra de este relato y se consuma en la última.

información de prensa  

miércoles, 18 de julio de 2012

Haiku y Pintura

En la muestra se expondrán algunas pinturas con la técnica sumie, que fueron inspiradas por haiku escritos por los grandes maestros del haiku. Al mismo tiempo, acompañarán a las pinturas los libros de los Encuentros Internacionales de Haiku, que llevan en las tapas las mismas imágenes. 

Organiza: Instituto Tōzai, Fundación Internacional Tōzai “Oriente y Occidente”. 

Artista invitada: Prof. Esther Clara DÍAZ DE BELLUSCI (sumie). 

Poeta invitada: Prof. Neri L. MENDIARA (escritora) 

Lugar: Sala de Exposición del Centro Cultural de la Embajada del Japón, Paraguay 1126. 

Inauguración: 25 de julio de 2012, a las 15.00. 

La muestra estará expuesta: del 26 de julio al 10 de agosto de 2012. 

Entrada libre y gratuita. 

Nota: Quienes asistan a la inauguración deberán registrarse en Tōzai previamente, lo pueden hacer por correo electrónico (nombre y apellido, número de documento, teléfono), quien no haya podido registrarse en Tōzai, llevar documento para anotarse en la entrada (Seguridad), del Centro Cultural. 

Para visitar la muestra fuera de la fecha de inauguración deberán llevar documento de identidad para registrarse en la Entrada del Centro Cultural de la Embajada del Japón, de 10 a 12.30 y de 14.30 a 17, de lunes a viernes. 

miércoles, 4 de julio de 2012

I Concurso de Cuento y Narrativa del CACW


Queridos amigos:
Desde hoy hasta el 15 de septiembre del corriente año está abierto el I Concurso de Cuento y Narrativa del Centro Argentino cultural Wolgadeutsche. 
Todos pueden participar en las distintas categorías. 
Pueden consultar las bases en nuestro Portal. www.cacw.com.ar, en la sección EVENTOS. 
Y buena suerte para los participantes.

domingo, 10 de junio de 2012

James Joyce en Buenos Aires

El sábado 16 de junio a las 17 hs se realizará en la Biblioteca Nacional la cuarta edición del Bloomsday en Buenos Aires. Este año será la prestigiosa actriz Cristina Banegas y Esteban Moore, reconocido hombre de letras, quienes leerán estas páginas; presentados por María Laura Dippólito Slevin, profesora de Literatura de la Universidad de La Plata.
Después de la lectura habrá canciones y música típicas cargo de Karen Jordan y el coro de la Asociación Irlandesa de Rosario.
Organizan la Asociación Argentino Irlandesa de Capital Federal “Guillermo Brown”, la Embajada de Irlanda, y la Biblioteca Nacional. Agüero 2502, 3er piso.

martes, 1 de mayo de 2012

FILOMENA

Filomena, de falda larga gris oscuro, de lanita ordinaria, saco grueso de mangas que se doblan en el puño, con botones hasta la base del cuello. Apenas se ven las medias de grueso hilado de color beige y unas zapatillas de paño y suela de goma del número cuarenta y dos, como usan los varones. Sentada, apoya muy fuerte los pies en la tierra; el cuerpo robusto hace movimientos leves, torpes. El bolsillo, que está en el medio del delantal floreado, es receptáculo de los objetos que la ocupan en la tarea cotidiana. Se asoman hebras de lana. Cuando camina chocan las tijeras, va buscando los canteros de la huerta y se agacha humildemente para sembrar semillas de albahaca o pere­jil en los almácigos. Coloca unos postes de caña, los ata con un hilo sisal para protegerlos del sol y de los vientos. Escondida en el lavadero, el galpón o la piecita del fondo, prepara con paciencia los cigarros, y masca con deleite, el tabaco.
Muchas arrugas en una cara lavada con agua fría y jabón de pan. Un par de peinetas de plástico transparente en un pelo mal cortado.
Vivía en una calle poco transitada, de veredas anchas. La casa de Azara 1478 estaba tapiada por muros y verjas negras con terminaciones puntiagudas y detrás una casa de tres pisos, un hall de entrada con puertas traslú­cidas para dar asilo a algunos viejitos.
El patio del costado estaba iluminado por un farol, parecido a los de las estaciones de trenes. Había una mesita de tabla de metal anaranjada y patas curvas pintadas de verde inglés y haciendo juego un par de sillones de jardín de maderas angostas haciendo curva en la zona de la cintura y con unos pequeños apoya brazos y para deleite de Filomena, adornado con una hilera de macetas de barro con malvones y algunas latas de aceite con espinas del señor y otras petisonas de dulce de batata con nomeolvides.
Se había quedado sola. La muerte enlutó su vida rutinaria. Filomena hizo algunas refacciones en la casa para adecuarla a las nuevas necesidades, alquiló a unos gerontólogos las habitaciones de atrás para que albergaran a los viejitos. Sentía pena por ellos. También se miraba a sí misma con el mismo sentimiento.
A fines del verano de 1960, llegó Ascensión, una mujer de mediana edad que había conocido en Avellaneda. Filomena notó la tristeza en su cuerpo pesaroso, el rostro ajado, el vestidito zurcido. Con tono seguro, demostró una vez más su hospitalidad y le dijo: qué te parece si te quedas aquí. Ascensión sintió un estremecimiento por su piel dolida y aceptó. Mientras Filomena ordenaba las tareas de la casa y cocinaba para los huéspedes del geriátrico, Ascensión planchaba. Durante esas horas compartidas, Filomena le contaba historias de su infancia y de su juventud. Se sentía feliz con su compañía. En los últimos tiempos solo había visto pasar por ahí a seres detestables que venían con apuro a dejar a los viejos y partían presurosos, evadiendo las visitas y mandando el cheque o la cuota mensual por alguna secretaria. 
Y así se sucedían las historias que seguirán resonando constantemente en esa casa como las campanadas de los relojes de las viejas torres. Solía decir que hacía mucho tiempo una astuta mujer logró salvar su propia vida contándole cada noche un cuento sin fin a un sultán que había matado a todas sus esposas. Tal vez las repetía – no sabemos si habría leído Las mil y una noches con los relatos de adulterios en la lejana Bagdad, ni si sabía que el nombre de la sagaz contadora era Scherezade- porque en el barrio había varias tiendas cuyos dueños provenían de aquellas tierras árabes donde los hombres eran polígamos y en esos harenes las mujeres parecían vivir menos tiempo que los instantes que dura el placer.
Filomena, que había venido a la Argentina en un barco que zarpó de Nápoles en 1883-cuando apenas tenía dos años-,recordaba con un gesto de mirada fija, pecho bien sostenido y manos movedi­zas, que la palabra de la ciudad de "Montevideo" provenía de "Monte veo", que había sido dicho por alguien en los tiempos del descubrimiento. Probablemente algún vecino de Bavio, a pocas leguas de los pagos de Magdalena, donde se radicó con sus padres en las cercanías del Río de la Pla­ta, le habría dado esa información.
A Ascensión le gustaba escuchar atentamente cuando le contaba que iba por el arroyo Maldonado a entregar el trabajo que hacía como costurera. 
Filomena se levantaba al alba para hacer un viaje que le llevaría poco más de dos horas. Primero, el tren rápido a Constitución. Después el tranvía desde donde contemplaba las casitas blancas y humil­des, con algún modesto jardincito adornado con malvones en las tapias amarillentas por tantas inundaciones. Se sentía muy orgullosa de dejar los guardapolvos que ella había cosido a la Fábrica de Tejidos Dell'Acqua, ubicada en Villa Crespo y que había dado trabajo a miles de obreros a principios de siglo. Regresaba satisfecha cuando el señor Dell'Acqua le pagaba y le encargaba más trabajo.
El tiempo fue pasando lentamente y dejaba sus rastros en las dos mujeres que no paraban de trabajar.
Los viejitos se fueron muriendo y era cada vez menos la cantidad de ancianos que ingresaba en su reemplazo. 
Ascensión decidió regresar a Zárate, de donde era oriunda, y Filomena se quedó otra vez sola atendiendo la ropa y la comida de dos viejitos que también pronto partirían. 
El peluquero del barrio, el viejo Manzoni, que le vendía cigarros a Filomena comenzó a ayudarla; la acompañaba cada jueves a la feria para abastecer la alacena y la heladera. En ese ritual, hablaban con regocijo sobre su tierra italiana.
Cada atardecer, Filomena en soledad, con el sonido de las voces que provenían de una radio, se quedaba contemplando el piso oscuro de granito, parecido al de las lápidas, las paredes revestidas de Corlok, el cielo raso con tubos fluorescentes que no dejaban ver el cielo, que sólo cubría en los días cálidos el toldo de lona verde y rayas blancas.
Después de todo, pensaba, los malvones, las espinas del Señor o corona de novia como otros la llamaban, las petisonas en latas de dulce de dulce y de batata con nomeolvides se habían secado por completo…porque ya no se veía el cielo…porque ya todo había envejecido.

Cristina Pizarro

lunes, 30 de abril de 2012

CUÁL HABRA SIDO TU VOZ?

A Giulio César Soldi, in memoriam (1864-1953)

Naciste en Motta Baluffi, un pueblito medieval bañado por las aguas del río Po, cerca de Cremona, una comarca famosa por sus violines. Solo quedó el nombre del gran emperador romano, que conquistó un imperio tras la guerra de las Galias, ya que tuviste que emigrar de tu tierra de origen, donde aprendiste el oficio de agricultor. Venerabas a San Rocco, protector de las pestes que te fue protegiendo en las inclemencias de una vida austera. Con tu figura pequeña, te embarcaste como polizón en 1886 a bordo del buque Nord America, procedente de Génova. 
En un carro tirado por caballos transportabas los frutos del país, estuviste conchabado por ricos hacendados de doble apellido. Atravesabas tantas leguas al sol, por la ruta de los fortines hasta depositarlas en las barracas. Por esos pagos, conociste a una niña que hablaba tu misma lengua. Con un matrimonio celebrado antes de finalizar el siglo XIX, formaste una familia digna. Se abastecían con las labores de la tierra, preparaban chacinados y facturas con las carnes vacunas, porcinas y las aves. Tu mujer tenaz y pujante, daba cobijo a los huéspedes que hacían posta en la hacienda familiar, hasta el famoso pelotari Gabriel Martiren, alias Sardina, de origen vasco francés , dueño de un tambo, inventor del juego de pelota a paleta, anduvo por la cancha aquella y la fonda de Barracas al Sud, en el pueblo de Burzaco.
No pudiste hablar tu lengua, no supiste decir nada, tampoco defender tus tierras usurpadas por el fisco.
Solo queda un apellido que parece burla, ironía, paradoja, ya que su significado jamás fue una posesión. Ahora dignificado por un escudo que ennoblece tu hidalguía. 
Ahora siento el dolor de una lengua perdida que no pude escuchar, una lengua más próxima al latín vulgar, urdo en mi mente sonidos misteriosos mezclados con la música y las voces ancestrales. Veo pasar ente mis ojos cerrados la imagen de aquel hombre que vigilaba desde lejos, con un gesto de monotonía, la inde­fensión de una niña, y que reiteraba cada tarde ese juego corporal que dio dar paso a lo eterno.
Mi pena queda perpetuada en el silencio y voy tejiendo con finos hilos de seda el encaje que cubre mi alma con las palabras que no te oí pronunciar.
Y ni siquiera la dignidad de una tumba propia, erigida en tu nombre. Te instalaron en la tumba de otro ser. Quedaste como un intruso y allí también fueron tus descendientes y casi veinte años más tarde, tu mujer.
Un túmulo en donde se sepultó la locura. Primera vez, primera noticia conocida en la historia familiar de una loca. ¡Qué miedo a la locura! ¡Qué espanto sobrevino en nuestra infancia! Pobrecita, la mujer de tu hijo Juan, la tuberculosis hizo estragos en su cuerpo débil y consumió su cerebro.
Ahora, el ayer se tiñe de colores que huelen a jazmines y magnolias, un pasado inalterable donde se yerguen los árboles floridos.

Cristina Pizarro

martes, 24 de abril de 2012

EL SHIM-SHIR

Los aldeanos orientales sabían que no existía otro árbol de ramas y tronco tan duro. Los leñadores miraban de reojo al shim shir cuando iban en busca de madera. Era tan resistente que preferían usar el hacha para otros árboles y no quedar de cama por una semana. La mayoría era pobre y necesitaba trabajar todos los días. 
Además, el árbol tenía el capricho de crecer lentamente, quizás de noche, casi provocativamente. Vivían más tiempo que los leñadores, como esos pacientes que asisten al funeral de sus médicos. Sin embargo, no existía otra madera más útil, quizás porque lo útil suele ser escaso. Parecía no consumirse nunca cuando la usaban para calentar sus comidas y sus humanidades. Olvidaba decir que el invierno no tenía compasión con la gente, les cubría techos, puertas y ventanas con un grueso manto de nieve que el tibio sol de primavera no alcanzaba a derretir. 
Por eso los leñadores pasaban de largo mirándolo de reojo. Lo deseaban y lo temían. Cuando dominaba la necesidad se turnaban para talar al condenado. Luego, entre todos, democráticamente, se repartían los despojos. 
Después, con paciencia y destreza le darían forma definitiva a las ramas y al tronco. Las familias ricas tenían sillas, camas, mesas y platos de shim-shir, para su lucimiento ante las visitas, imitando a los cazadores que exhiben sobre la pared la cabeza de los animales como trofeos. El tiempo los convertía en recuerdos de familia que pasaban de una generación a otra. No existía carcoma que se atreviera a fijar su domicilio en ese reducto impenetrable. 
Los leñadores eran desagradecidos. Solían hacer comparaciones ofensivas contra sus benefactores. Entre ellos se acusaban diciendo: “Tienes la cabeza más dura que el shim-shir” ,“Eres más lento que un shim-shir”. El árbol escuchaba todo. La presencia del hombre era temible aunque se detuviera bajo sus ramas sólo para descansar o protegerse del sol. Había que prepararse para los días de luto, cuando ellos, se detenían frente al árbol elegido y después de varios relevos, terminaban de quebrar sin compasión sus brazos y columna vertebral,. Era raro que después se dedicaran a otro. Entonces los otros shim-shir dejaban de temblar, sabían que aquel día no sería su día final. 
Atados a la tierra por raíces casi de acero no podían emigrar ni esconderse, comprendían que aquello era su vivienda, comedor, dormitorio y tumba. Su mundo se reducía a su contorno donde vivían en familia. 
Los shim shir tienen sexo, transmiten los genes a su descendencia, enferman, envejecen y mueren a su tiempo, si antes no llega el más temible de los depredadores. Las plantas y los árboles se comunican en decibeles vedados al oído humano. Además, son sensibles a la música, a las palabras cariñosas, las caricias, gustan de los mimos. Lo necesitan casi tanto como a la tierra, al agua y al sol. Son generosos, permiten que las aves hagan sus nidos sobre sus ramas, disfrutan de sus conciertos y cortejos de seducción nupcial. A veces protestan por permanecer atados a la tierra, pero se consuelan disfrutando aquellas escenas de amor.
Suspendían su respiración cuando los leñadores se detenían a observar sus ramas y examinaban sus hojas con el rostro indiferente del verdugo de turno. Entonces era para temblar. No se engañaban como las ovejas convencidas de que eran caricias las manos del matarife que examinaba sus carnes. No. Los shim-shir estaban plantados allí antes que el hombre, cuando vivían en paz y todo aquello era un vergel. Desde la llegada del hombre eran víctimas de periódicas ejecuciones. Para peor, algunos leñadores solían elegir a los de menor edad, los calificaban como más ‘tiernos’ para el hacha y el buril de los artesanos. 
¡Ah, si tuvieran pies o alas! Escaparían de allí, pero ¿a dónde? ¿al desierto? El gran depredador ocupaba todas las tierras fértiles. 
A propósito, una mañana uno de ellos despertó con una tristeza sin motivo, como cada tanto sucede a los humanos. Cuando poco después apareció una cuadrilla de leñadores que marchaba con hachas al hombro, confirmó sus peores temores y cayeron unas hojas. Sí, algo malo iba a suceder. ¿Sería porque el temor atrae los males o una simple casualidad?
Como ocurre habitualmente, cada shim-shir pensó que había llegado su hora. Esta vez, fueron ellos los que miraron de reojo al hombre. Luego de breve deliberación, los leñadores se decidieron por uno. El elegido comenzó a protestar con una pregunta sin respuesta, que en circunstancias similares también suelen hacer los humanos: ‘¿Por qué yo?’ 
Los invasores eran muchos y no abandonarían la tarea hasta terminar. El más musculoso fue el encargado de comenzar. El hacha, especialmente filosa, era más que un látigo. La víctima comenzaba a temblar cuando el hacha giraba en el aire. El leñador era fuerte, sabía cómo y dónde cortar; siempre sobre aquel primer tajo, la primera herida, luego de costado, más arriba y más abajo. 
Los otros shim-shir contemplaban con abatimiento aquel anticipo. También ellos se encogían con cada vuelo del hacha. La violencia de los cortes fue ampliando la herida y comenzaron a caer gruesas gotas del árbol que se confundían con las de sudor del hombre. 
-Ten cuidado. Que no caiga sobre tu cabeza –alertó el leñador de mayor experiencia.
-Lo merecería -dijo agitando sus hojas un shim shir cercano a la víctima y testigo del suplicio. Aunque lo gritara tampoco podrían tomar represalias ante un idioma inaudible. 
Un joven shim-shir de su misma edad, conmovido por el sufrimiento y adelantándose a su próximo destino, se animó a preguntar.
-¿Duele mucho?
El shim-shir herido esperó el golpe que estaba por llegar y sólo después pudo contestar. 
-Lo que más me duele no es el corte del hacha sino que su mango está hecho con una de mis ramas.

Cuento de Eduardo Bedrossian distinguido con el 2do.premio, Pluma de Honor, por la Sociedad Argentina de Escritores Seccional Atlántica Mar del Plata, en su Concurso de Cuento y Poesía con motivo de sus Bodas de Oro.

Eduardo Bedrossian es Doctor en Medicina y Licenciado en Desarrollo Educativo, dos títulos que definen su vocación: la medicina y la docencia de pre y postgrado. Rector fundador de la Sección Profesorado de la Escuela Cristiana Evangélica Argentina. Es autor de trabajos de investigación, más de cien comunicaciones científicas publicadas en las revistas médicas del país y del exterior. Autor de capítulos de libros de medicina. Relator y panelista en Congresos nacionales e internacionales, director de numerosos Cursos de Actualización y Perfeccionamiento auspiciados por el Departamento de Graduados de la Facultad de Medicina, UBA, de la que ha sido docente hasta su jubilación. Jurado de Tesis Doctoral de la Facultad de Medicina. Jurado de Concursos y Recertificaciones Médicas. Galardonado con varios premios médicos. Miembro Emérito de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de la Provincia de Buenos Aires (SOGBA), Encargado de Enseñanza de Pregrado de Obstetricia en la Unidad Docente Hospitalaria de San Isidro. Jubilado como Director Asociado del Hospital Materno Infantil de San Isidro. Asesor sobre temas de Responsabilidad Profesional de la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO). Ha escrito Pilato (novela, 1968), Hayrig Detrás del silencio de un millón y medio de voces, (novela, 1991), Hayrig II (ensayo, 1995), Memorias para no olvidar (novela, 1998), Después de hora (Narrativa, 2000), Morir en Marash (novela, 2004) - obra prologada por el embajador Leandro Despouy, Relator Especial de Derechos Humanos y Discapacidad en las Naciones Unidas- y el poemario De lágrimas y sonrisas (2008).

viernes, 13 de abril de 2012

Alfonsina


“Alfonsina”, unipersonal de 60 minutos que de forma retrospectiva recorre los momentos de la vida y los escritos que marcaron el carácter y la sensibilidad de la emblemática Storni. Presentando una nueva imagen de la poeta: natural, humana, luminosa, sin solemnizar sus momentos más difíciles y con el objetivo de hablar de los aspectos no mencionados en la mayoría de sus biografías, para elevar la imagen de una mujer luchadora, feminista, madre, artista, hija de inmigrantes que a sus 20 años determino que obtendría un lugar en la cultura de Buenos Aires. Un viaje poético-teatral dedicado al mar y al corazón de una mujer que huía del dolor y muchas veces lo besaba en la boca. 2 Nominaciones en los Premios estrella de Mar 2012 – Mar del Plata: Mejor Unipersonal / Mejor actriz protagónica.

sábado, 7 de abril de 2012

En la sangre: sueños de agua y desembarco

CONCIERTOS EN EL PARQUE DE LA MEMORIA: Virginia Innocenti y Diego Vila presentan “En la sangre: sueños de agua y desembarco”, sábados 21 y 28 de abril a las 19 h.


La Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del gobierno porteño junto con el auspicio del Consulado General de Italia en Buenos Aires invita al espectáculo de Virginia Innocenti, acompañada por el maestro Diego Vila. Se presentará nuevamente en la sala PAyS del Parque de la Memoria– Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado con su espectáculo “En la sangre: sueños de agua y desembarco”.
A través de una propuesta musical, que se conjuga con la faceta teatral de la intérprete, “En la sangre” aborda la temática de la inmigración, el destierro y la construcción de la identidad a partir de la memoria de las colectividades que llegaron a América. Innocenti ideó la obra a partir de la historia de su bisabuela, también llamada Virginia Innocenti, quien desde Italia cruzó el Atlántico para llegar con su familia a la Argentina y en el camino perdió a su esposo, quedando sola a cargo de sus hijos.
El espectáculo toma aún mayor fuerza al realizarse en un espacio con alto valor simbólico como es la Sala PAyS – Presentes Ahora y Siempre - del Parque de la Memoria; un lugar pensado para el debate y la reflexión sobre los Derechos Humanos, el terrorismo de Estado y la construcción de una memoria colectiva a través del arte.
Virginia Innocenti pensó un repertorio que incluye tangos, zambas, óperas, canciones populares y algo de rock, intercalado con la historia de su bisabuela, anécdotas, documentos, pasaportes, valijas y boletos de barcos aquella época. “En la sangre: sueños de agua y desembarco” es un canto a la memoria de quienes tienen una historia común de desarraigo y que han tenido que volver a empezar su vida en un nuevo lugar.
Las funciones serán los sábados 21 y 28 de abril a las 19 h. en la Sala PAyS del Parque de la Memoria y las entradas gratuitas se retiran una hora antes del evento.