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jueves, 18 de octubre de 2018

¡Jettatore!

¡Jetattore! es una obra teatral escrita por el dramaturgo argentino Gregorio de Laferrère, que fue estrenada el 30 de mayo de 1904 por la compañía Podestá. 
http://www.biblioteca.org.ar/libros/8749.pdf

 Preguntas:

1) Hacer una lista de los personajes que intervienen en la obra e indicar la relación entre ellos.
2) Señalar cuales son los personajes que conocen y forman parte del plan de Carlos. ¿Cuáles resultan sus víctimas?
3) La obra teatral está dividida en 3 actos. Completar cada uno de los actos con las acciones principales que transcurren en cada uno de ellos.
4) Responder:
A - ¿cuál es el motivo por el cual Carlos acusa falsamente a don Lucas de jettatore?
B - ¿cómo reacciona Don Lucas cuando enrique lo define como un hipnotizador? ¿qué artimañas usan para convencerlos?
C - Pepito es uno de los personajes más supersticiosos de la obra. ¿En qué momento se siente influenciado por Don Lucas?
D - ¿cuál es el desencadenante por el cual la familia logra deshacerse de Don Lucas? ¿Cómo reacciona él?
E - ¿qué hacen los personajes cuando don Lucas se marcha de la casa?
5) Buscar en el texto y ejemplificar cada uno de los recursos propios del texto teatral.
A - acotación escénica.
B - acotación de personajes.
C - acotación de dialogo.
D - acotación de monologo.
E - aparte.
6) Definir según el argumento de la obra y lo que dicen sus personajes. ¿Qué es un Jettatore y cuáles son sus poderes?
7) Confeccionar una lista de precauciones que toman los personajes para protegerse de la mala suerte.
8) Redactar un monologo en el que Lucía explique su descontento con el casamiento con Don Lucas y exprese su amor por Carlos. No olvidar las acotaciones escénicas para indicar como deberá actuar la actriz mientras lo interpreta.
9) Continuar la obra con una escena más en la que Carlos le pida a Don juan la mano de Lucía y se observe la respuesta de él.
10) Don Lucas inventa una anécdota, en el 3° acto, en la que lucha con un perro. Inventar otra supuesta anécdota donde también sea protagonista a causa de sus “Poderes telepáticos”.

sábado, 24 de marzo de 2018

LA MEMORIA

LEÓN GIECO - "LA MEMORIA"

Los viejos amores que no están
La ilusión de los que perdieron
Todas las promesas que se van
y los que en cualquier guerra se cayeron

Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia


El engaño y la complicidad
de los genocidas que están sueltos
El indulto y el Punto Final
a las bestias de aquel infierno

Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia


La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento


Los desaparecidos que se buscan
con el color de sus nacimientos
El hambre y la abundancia que se juntan
El maltrato con su mal recuerdo

Todo está clavado en la memoria
Espina de la vida y de la historia


Dos mil comerían por un año
con lo que cuenta un minuto militar
Cuántos dejarían de ser esclavos
por el precio de una bomba al mar

Todo está clavado en la memoria
Espina de la vida y de la historia


La memoria pincha hasta sangrar
a los pueblos que la amarran
y no la dejan andar
libre como el viento


Todos los muertos de la AMIA
y los de la Embajada de Israel
El poder secreto de las armas
La justicia que mira y no ve

Todo está escondido en la memoria
Refugio de la vida y de la historia


Fue cuando se callaron las iglesias
fue cuando el fútbol se lo comió todo
que los padres palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo

Todo está escondido en la memoria
Refugio de la vida y de la historia


La memoria estalla hasta vencer
a los pueblos que la aplastan
y no la dejan ser
libre como el viento


La bala a Chico Mendez en Brasil
150 mil guatemaltecos
los mineros que enfrentan al fusil
represión estudiantil en México

Todo está cargado en la memoria
Arma de la vida y de la historia


América con almas destruidas
Los chicos que mata el escuadrón
Suplicio de Mugica por las villas
Dignidad de Rodolfo Walsh

Todo está cargado en la memoria
Arma de la vida y de la historia


La memoria apunta hasta matar
a los pueblos que la callan
y no la dejan volar
libre como el viento

sábado, 19 de agosto de 2017

AUTOBIOGRAFÍA (Pablo Neruda)


Por mi parte soy o creo ser duro de nariz,
mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza,
creciente de abdomen, largo de piernas,
ancho de suelas, amarillo de tez,
generoso de amores, imposible de cálculos,
confuso de palabras, tierno de manos,
lento de andar, inoxidable de corazón,
aficionado a las estrellas, mareas, maremotos,
admirador de escarabajos, caminante de arenas,
torpe de instituciones, chileno a perpetuidad,
amigo de mis amigos, mudo de enemigos,
entrometido entre pájaros, maleducado en casa,
tímido en los salones, arrepentido sin objeto,
horrendo administrador, navegante de boca
y yerbatero de la tinta, discreto entre los animales,
afortunado de nubarrones, investigador de mercados,
oscuro en las bibliotecas, melancólico en las cordilleras,
incansable en los bosques, lentísimo de contestaciones,
ocurrente años después, vulgar durante todo el año,
resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito,
tigre para dormir, sosegado en la alegría,
inspector del cielo nocturno, trabajador invisible,
desordenado, persistente, valiente por necesidad,
cobarde sin pecado, soñoliento de vocación,
amable de mujeres, activo por padecimiento,
poeta por maldición y tonto de capirote.

jueves, 13 de julio de 2017

YIRA... YIRA...


Cuando la suerte qu’es grela
Fayando y fayando
Te largue parao...
Cuando estés bien en la vía,
Sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
Ni yerba de ayer
Secándose al sol...

Cuando rajés los tamangos
Buscando este mango
Que te haga morfar...
La indiferencia del mundo
Que es sordo y es mudo
Recién sentirás.

Verás que todo es mentira
Verás que nada es amor
Que al mundo nada le importa
Yira... yira...

Aunque te quiebre la vida,
Aunque te muerda un dolor,
No esperes nunca una ayuda,
Ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
De todos los timbres
Que vos apretás,
Buscando un pecho fraterno
Para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao,
Después de cinchar,
Lo mismo que a mí...
Cuando manyés que a tu lado
Se prueban la ropa
Que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
Que un día, cansado,
Se puso a ladrar.

Yira yira es un tango escrito con letra y música de Enrique Santos Discepolo en el año 1929. Este famoso tango ha sido interpretado por diversos artistas en distintos géneros musicales. La versión más famosa de esta canción fue hecha por Carlos Gardel, que la grabó también en 1930para el cortometraje que lleva el mismo nombre dirigido por Eduardo Morera.

Fuente: musica.com

viernes, 26 de mayo de 2017

Verdades y mentiras del señor Martín Fierro


Martín Fierro comete, sucesivamente, las siguientes acciones repudiables: llama vaca a la negra; le dice que le gusta pa’ la carona, es decir, para la cama; se muestra racista, al identificar a los negros como creados por el diablo; al negro lo tilda de porrudo.
Siendo esto así, ¿qué culpa le puede caber al negro, que no hace otra cosa que reaccionar ante la serie de agravios que Martín Fierro les dirige a él y a su mujer?

Fernando Sorrentino

trabajo completo en

jueves, 6 de agosto de 2015

La costurerita que dio aquel mal paso

La que hoy pasó muy agitada 

¡Qué tarde regresas!... ¿Serán las benditas 
locuaces amigas que te han detenido? 
¡Vas tan agitada!... ¿Te habrán sorprendido 
dejando, hace un rato, la casa de citas? 
¡Adiós, morochita!... Ya verás, muchacha, 
cuando andes en todas las charlas caseras: 
sospecho las risas de tus compañeras 
diciendo que pronto mostraste la hilacha... 
Y si esto ha ocurrido, que en verdad no es poco, 
si diste el mal paso, si no me equivoco, 
y encontré el secreto de esa agitación... 
¿quién sabrá si llevas en este momento 
una duda amarga sobre el pensamiento 
y un ensueño muerto sobre el corazón? 

¿No te veremos más? 

...¿Conque estás decidida? ¿No te detiene nada? 
¿Ni siquiera el anuncio de este presentimiento? 
¡No puedes negar que eres una desamorada: 
te vas así, tranquila, sin un remordimiento! 
¡Has sido tanto tiempo nuestra hermanita! Mira 
si no te desearemos un buen viaje y mejor suerte, 
...tu decisión de anoche la creíamos mentira: 
¡qué tan acostumbrados estábamos a verte! 
Nos quedaremos solos. ¡Y cómo quedaremos!... 
Demás fuera decirte cuánto te extrañaremos: 
y tú, también, ¿es cierto que nos extrañarás? 
¡Pensar que entre nosotros ya no estarás mañana! 
Caperucita roja que fuiste nuestra hermana, 
Caperucita roja, ¿no te veremos más? 

La inquietud 

Les tiene preocupados y triste la tardanza 
de la hermana. Los niños no juegan con el gato, 
ni recuerdan ahora lo de la adivinanza 
que propusiera alguno, para pasar el rato. 
De vez en cuando, el padre mira el reloj. Parecen 
más largos los minutos. Una palabra dura... 
no acaba. Las muchachas, que cosen, permanecen 
calladas, con los ojos fijos en la costura. 
Las diez, y aún no vuelve. Ya ninguno desecha, 
como al principio, aquella dolorosa sospecha... 
El padre, que ha olvidado la lectura empezada, 
enciende otro cigarro... Cansados de esperar 
los niños se levantan, y sin preguntar nada 
dicen las buenas noches y se van a acostar. 

La costurerita que dio aquel mal paso 

La costurerita que dio aquel mal paso... 
-y lo peor de todo, sin necesidad- 
con el sinvergüenza que no la hizo caso 
después... -según dicen en la vecindad- 
se fue hace dos días. Ya no era posible 
fingir por más tiempo. Daba compasión 
verla aguantar esa maldad insufrible 
de las compañeras, ¡tan sin corazón! 
Aunque a nada llevan las conversaciones, 
en el barrio corren mil suposiciones 
y hasta en algo grave se llega a creer. 
¡Qué cara tenía la costurerita, 
qué ojos más extraños, esa tardecita 
que dejó la casa para no volver!... 

Cuando llega el viejo 

Todos están callados ahora. El desaliento 
que repentinamente siguiera al comentario 
de esa duda, persiste como un presentimiento. 
El hermano recorre las noticias del diario 
que está sobre la mesa. La abuela se ha dormido 
y los demás aguardan con el oído alerta 
a los ruidos de afuera, y apenas se oye un ruido 
las miradas ansiosas se clavan en la puerta. 
El silencio se vuelve cada vez más molesto: 
una frase que empieza se traduce en un gesto 
de impaciencia. ¡La espina de esa preocupación!... 
Y cuando llega el viejo, que salió hace un instante, 
todas las miradas fijas en su semblante 
hay una temerosa, larga interrogación. 

Caperucita roja que se nos fue 

¡Ah, si volvieras!... ¡Cómo te extrañan mis hermanos! 
La casa es un desquicio: ya no está la hacendosa 
muchacha de otros tiempos. ¡Eras la habilidosa 
que todo lo sabías hacer con esas manos...! 
El menor de los chicos, pobrecito, te llama 
recordándote siempre lo que le prometieras, 
para que les des algo... Y a veces -¡si lo oyeras!- 
para que como entonces le prepares la cama. 
¡Como entonces! ¿Entiendes? ¡Ah, desde que te fuiste, 
en la casita nuestra todo el mundo anda triste!, 
y temo que los viejos se enfermen, ¡pobres viejos! 
Mi madre disimula, pero a escondidas llora 
con el supersticioso temor de verte lejos... 
Caperucita roja, ¿dónde estás ahora? 

Aquella vez que vino tu recuerdo 

La mesa estaba alegre como nunca. 
Bebíamos el té: mamá reía 
recordando, entre otros, 
no se qué antiguo chisme de familia; 
una de nuestras primas comentaba 
-recordando con gracia los modales, 
de un testigo irritado- el incidente 
que presenció en la calle; 
los niños se empeñaban, chacoteando, 
en continuar el juego interrumpido, 
y los demás hablábamos de todas 
las cosas de que se habla con cariño. 
Estábamos así contentos, cuando 
alguno te nombró, y el doloroso 
silencio que de pronto ahogó las risas, 
con pesadez de plomo, 
persistió largo rato. Lo recuerdo 
cómo si fuera ahora: nos quedamos 
mudos, fríos. Pasaban los minutos, 
pasaban y seguíamos callados. 
Nadie decía nada pero todos 
pensábamos lo mismo. Como siempre 
que la conmueve una emoción penosa, 
mamá disimulaba ingenuamente 
queriendo aparecer tranquila. ¡Pobre! 
¡Bien que la conocemos!... Las muchachas 
fingían ocuparse del vestido 
que una de ellas llevaba; 
los niños, asombrados de un silencio 
tan extraño, salían de la pieza. 
Y los demás seguíamos callados 
sin mirarnos siquiera. 

Por ella 

...¡Déjala, prima! Deja que suspire 
la tía: ella también tiene su pena, 
y ríe alguna vez, siquiera, ¡Mira 
que no te ríes hace tiempo! 
Suena 
de improviso tu risa alegre y sana 
en la paz de la casa silenciosa 
y es como si se abriese una ventana 
para que entrase el sol. 
¡Tu contagiosa 
alegría de antes! La de entonces, esa 
de cuando eras comunicativa 
como una hermana buena que regresa 
después de un largo viaje. 
¡La expansiva 
alegría de antes! Se la siente 
sólo de tiempo en tiempo, en el sereno 
olvidar de las cosas... 
¡Ah, la ausente! 
Con ella se nos fue todo lo bueno. 
Tú lo dijiste, prima, lo dijiste... 
Por ella son estos silencios malos, 
por ella todo el mundo anda así, triste, 
con una pena igual, sin intervalos 
bulliciosos. El patio sin rumores, 
nosotros sin saber lo que nos pasa 
y sus cartas muy breves y sin flores... 
¿Qué se habrá hecho de la risa, en casa? 

¿Qué será de ti? 

¿Qué será de ti? ¡Hace tanto 
que te fuiste! Ya ni sé 
cuánto tiempo. 
¿De nosotros 
te acuerdas alguna vez? 
¿Verdad que sí? Tu cariño 
de lejos nos seguirá... 
Lejos de nosotros, ¡pobre, 
qué sola te sentirás! 
Si se habla de tí, en seguida 
pensamos: ¿será feliz? 
Y a veces te recordamos 
con un vago asombro: así 
como si estuvieras muerta. 
¿Después de aquel largo adiós, 
ahora que no eres nuestra, 
quién escuchará tu voz? 
Madrecita, hermana, dulce 
hermana que se nos fue, 
hermanita buena, ¿cuándo 
te volveremos a ver? 

Por la ausente 

Fuma de nuevo el viejo su trabajosa 
pipa y la madre escucha con indulgencia 
el sabido proceso de la dolencia 
que aflige a una pariente poco animosa. 
El muchacho concluye la fastidiosa 
composición, que sobre la negligencia 
en la escuela le dieron de penitencia, 
por haber olvidado no sé qué cosa... 
Y en el hondo silencio que de repente 
como una obsesión mala llena el ambiente, 
muy quedo la hermanita va a comenzar 
la oración, noche a noche tartamudeada, 
por aquella perdida, desamorada, 
que hace ya cinco meses dejó el hogar. 

La vuelta de Caperucita 

Entra sin miedo, hermana: no te diremos nada. 
¡Qué cambiado está todo, qué cambiado! ¿No es cierto? 
¡Si supieras la vida que llevamos pasada! 
Mamá ha caído enferma y el pobre viejo ha muerto... 
Los menores te extrañan todavía, y los otros 
verán en ti la hermana perdida que regresa: 
puedes quedarte, siempre tendrás entre nosotros, 
con el cariño de antes, un lugar en la mesa. 
Quédate con nosotros. Sufres y vienes pobre. 
Ni un reproche te haremos: ni una palabra sobre 
el oculto motivo de tu distanciamiento; 
ya demasiado sabes cuánto te hemos querido: 
aquel día, ¿recuerdas? tuve un presentimiento... 
¡Si no te hubieras ido!... 

Evaristo Carriego (1883-1912) 
Poemas póstumos / 1913

viernes, 29 de mayo de 2015

Entre dos copas

Fray Mocho

-¿Y me van a mandar nada más que por ebrieda?... ¡Bueno!... ¡Perfectamente! ¡No m'importa!... Yo no soy el primer criollo que se mama el veinticinco y tampoco'é ser el último, y no tengo vergüenza de haber solenisao el día de la patria, no, señor, no la tengo... porque gracia's'a Dios no soy hijo e gringo y me acuerdo de qu'esta tierra es mía... -Mirá, che, bajá la prima... y si no es otra cosa lo que tenés que decir, podés ir aprontando -tu linyera ... ¡Estás despachao! -¿Despachao?... ¡Perfectamente!... ¡Para esto tenemos patria, caray!... Pa que uno no pueda ni festejar los aniversarios gloriosos sin permiso'e la autoridá... Había e bajar San Martín a ver lo qu'es-tán haciendo... ¡Juna perra!... ¡Le quisiera ver la cara al viejo cuando dentrase a una comisaría (como yo aura, pinto el caso) y se topara con que ya ni siquiera se respeta al nieto e su asistente Martínez!... -¡Loco lindo!... ¡Así me gusta un criollo... que muera borracho pero cantando el Himno Nacional!... ¿Sabés qu'estoy por largarte? ¿Largarte?... ¿No ve?... ¡En esa costumbre'e tutiar a cualisquiera por desconocido que sea, s'está viendo que ust'es de casta estranjera!... P'cha qu'cs confianzudo el gringo y entonao, másime si tiene mando, ¿no?... ¡Mire!... ¡Aquí a'nde me ve a mí, así, medio mal perjeñao y hasta tirando p'al Veint'cuatro'e Noviembre por haber solenisao la fiesta'el veinticinco en mi patria, siendo como soy decendiente'e prócer... sépase que lo h'echo con la plata'e don Bartolo y que cuando él nos la dio pa que tomáramos una copa era porque quería que los de La Diana'e la Patria l'hiciéramos un honor a la bandera!... ¿A que usté, con ser quien es y hasta tutiarlo a Roca-"' si se le pone a tiro, no ha tenido nunca semejante voz de mando ni lo han obedecido con mayor satisfacción?... ¡Convénzase, señor, pa mandar como se debe... Don Bartolo! -¿Sabés, che, qu'en medio e'tus locuras te dejás cair despacito pero con cierta elegancia y que m'estás interesando?... ¿Y qué es eso La Diana'e la Patria? -¿Qué no sabe?... ¡Es una sociedá que tenemos pa saludar a los patriotas de la sección! ¡Si hemos andao toda la mañana meniandolé al tambor y a los clarines!... Somos tres... Peraira, que cuenta cuentos pa los fonógrafos y se queda ronco de hablar sobre unos cilindros , imitando a Juan Moraira, el ñato Gutiérrez, más conocido que la ruda, y yo, qu'he sido tambor del tres... Hoy, conforme aclaró, nos metimos en la casa'e don Bartolo y Fechamos un redoble qu'era como pa bailarlo, y áhi nomás ya salió uno de adentro y alcanzándonos un diez nos dijo qu'el General nos lo mandaba pa la copa... ¡a la cuenta tomandonós por veteranos!... Como pa que no l'olvidemos. De orgullo y de satisfacción me pasé de pato a ganso. ¡Y aura tengo que pagarla! -Pero para vos, che, todo el año es fiesta patria... ¿Sabés cuántas entradas tenés?. .. -¿Y usté sabe, señor... cuántos días gloriosos tenemos los argentinos?... ¿Ignora la historia d'esta patria?... ¡Hay que cumplir con los mártires, y el entusiasmo arrastra, señor! Yo he sido empliao como guardián en 'el Museo Histórico, ¿sabe?... ¿Allí en Lezama?... ¡Bueno!... ¡En ese oficio adquirí este vicio'e los festejos -a los que murieron por nosotros, y ya ve ande me lleva la historia! 
1-6-1901

jueves, 14 de mayo de 2015

Versos Sencillos

I

YO SOY UN HOMBRE SINCERO...

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo(*),
Cuando ella me dijo adiós(**).

Temblé una vez —en la reja,
A la entrada de la viña,—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca:—cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.

Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro,—es
Que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La vibora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.

(*) El padre de Martí quien murió el 9 de marzo de 1887, en Cuba.
(**) Se refiere a la despedida de María Cristina Granados, "La niña de Guatemala".


José Julián Martí Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853 – Dos Ríos, 19 de mayo de 1895) fue un político republicano democrático, pensador,escritor, periodista, filósofo y poeta cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. Perteneció al movimiento literario del modernismo.

jueves, 12 de febrero de 2015

María Teresa Andruetto: un encuentro cerca de casa

María Teresa Andruetto, la única argentina distinguida con el Premio Hans Christian Andersen, protagonizará este viernes 13 un diálogo abierto sobre su vida y su obra. En el Centro Cultural El Parque de Salsipuedes, con entrada gratuita.


viernes, 15 de agosto de 2014

UN CRIMEN SECUNDARIO

por Marcelo Birmajer (texto) y Rafael Segura (ilustraciones). Colección: La Movida. 110 págs. Ediciones Colihue, 1992.

En esta ágil novela destinada a público juvenil, Birmajer presenta una trama atrapante: el tesoro de un banco ha sido robado, y el hecho tiene muy insólitas características, ya que el móvil no fue el botín, ni los ladrones fueron delincuentes comunes. Dos adolescentes develarán este enigma, colaborando en la recuperación de algo mucho más valioso que el dinero.
Ambientada en Buenos Aires y Mendoza, la obra brinda, a partir de la inclusión de tres profesores de enseñanza media, la posibilidad de abordar otros temas aparte de los estrictamente literarios, razón por la cual la sugiero para un trabajo interdisciplinario entre Lengua, Historia y Geografía. Cada una de estas áreas aportará recursos para comprender mejor un texto aparentemente sencillo, pero con hondos significados.
Muy acertada la inclusión de historietas, a cargo de Rafael Segura, que contribuyen a crear en el lector el sentimiento de que la Literatura no es algo ajeno a sus intereses y motivaciones.

lunes, 4 de agosto de 2014

CUENTOS DE MARAVILLAS

por Graciela Montes. Ilustraciones: Alberto Pez. Buenos Aires, Primera Sudamericana, 2004. 64 páginas. (Cuentamérica). 

En la obra que comentamos, dedicada a la memoria de Boris Spivacow y destinada a lectores a partir de los nueve años, la escritora reúne cinco cuentos que algunos de esos inmigrantes trajeron de sus tierras natales, cuentos que fueron modificados en nuestro país, ya que en ellos entraron elementos de la tierra de adopción, como ciertos paisajes, alimentos o modismos. 
Son estos textos los titulados "El pozo de la alegría", que "pertenece a la familia de los cuentos en los que el héroe tiene que buscar un tesoro en el infierno"; "Los siete pares de zapatos rotos", que se cuenta tanto en Chile como en la Argentina; "El viborón del río", "otra manera de contar La Bella y la Bestia"; "La ranita encantada", "un cuento muy famoso, tanto en Europa como en América", y "La muchacha de la estrella", que "está emparentado –y mucho- con el cuento de la Cenicienta". 
Acerca de la procedencia de los mismos, señala: "Para todas estas narraciones he consultado el libro de Berta Vidal de Battini, Cuentos y leyendas populares de la Argentina, editado en Buenos Aires por Ediciones Culturales Argentinas. La autora, a su vez, recopiló, ordenó y comentó las decenas de miles de versiones que fueron recogiendo, de la boca misma de los narradores orales, los maestros de todo el país". Pero además, Montes ha contado con el aporte de un puntano y una neuquina, que le relataron dos de los cuentos. 
"Los cuentos de maravillas se parecen a los sueños –escribe Montes-. Son exagerados y un poco extraños. En los cuentos de maravillas suele haber monstruos, enanos, viajes imposibles, personas que se transforman en animales, animales que se transforman en personas, tesoros, talismanes y puertas a otros mundos. Y en el medio de todo eso, el héroe, la heroína. Los cuentos de este libro vinieron desde Europa en el morral de un viajero. Pero parece que al llegar se encariñaron con el país. Entonces se calzaron las alpargatas, se metieron en el fogón de los peones y, abracadabra, ¡se volvieron criollos!"