viernes, 17 de marzo de 2017

Yo Vengo A Ofrecer Mi Corazón




Los dinosaurios

El caso de los Padres Palotinos

Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Atentado contra la Embajada de Israel

Tenemos un pasado, un presente y un futuro que se construye con pequeños y grandes hechos que nos atraviesan y que marcan el destino de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Tenemos un pasado que recordar. El 17 de marzo de 1992 y por primera vez en la historia de nuestro país, fuimos víctimas de un atentado terrorista de características internacionales. El edificio de la Embajada de Israel quedó totalmente destruido y fueron dañados la Iglesia, el asilo y la escuela lindante. 29 personas murieron y cientos quedaron heridas entre trabajadores, vecinos y caminantes ocasionales que se encontraban cerca de la esquina de Arroyo y Suipacha. A las 14.50, sus proyectos personales, sus sueños, y el de sus familiares y amigos quedaron interrumpidos por el odio y la maldad. Todo cambió, nada volvió a ser igual, madres sin hijos, niños sin padres, amigos sin compañeros. El terrorismo no discrimina. El terrorismo ataca, destruye y daña con el objetivo de instaurar el miedo y promover el fanatismo. El terrorismo no respeta la vida. El vacío que dejó la bomba se enfrenta con nuestros valores democráticos, con nuestra defensa por los derechos humanos más allá de cualquier credo o nacionalidad. La buena convivencia, el encuentro y el pluralismo cultural nos distinguen como país, nos potencia y nos enriquece. En la República Argentina condenamos enérgicamente los actos terroristas, porque las heridas y secuelas del atentado no pueden quedar impunes y tienen que servir para continuar trabajando en la búsqueda de la verdad y la justicia. Debemos siempre honrar la memoria de quienes fueron víctimas de la barbarie y promover la paz, el amor y la solidaridad. Tenemos historia, tenemos presente y tenemos la oportunidad de construir entre todos, un futuro mejor.

información difundida por el GCBA

Atentado a la embajada de Israel en Argentina

El ataque terrorista a la Embajada de Israel en Argentina sucedió el 17 de marzo de 1992 y causó 22 muertos y 242 heridos.123 El ataque destruyó completamente la sede de la embajada y del consulado, ubicadas en los números 910 y 916 de la calle Arroyo de la ciudad de Buenos Aires. El atentado fue investigado por la Corte Suprema de Justicia, sin que hasta 2017 haya elevado la causa a juicio.
El atentado se relaciona cronológicamente con otros atentados terroristas contemporáneos, como el atentado a la AMIA el 18 de julio de 1994 también en Buenos Aires, en el que murieron 85 personas -en 2015 se inició el juicio oral contra varios exfuncionarios y dirigentes comunitarios-, y el atentado del 4 de noviembre de 1995 en el que el primer ministro de Israel Isaac Rabin fuera asesinado en Tel Aviv por un terrorista judío de derecha.

El ataque terrorista a la embajadaisraelí en Buenos Aires ocurrió el 17 de marzo de 1992 a las 14:45 (hora local) cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha,4 causando la destrucción de la embajada, y daños a una iglesia católica y una escuela ubicada en un edificio cercano. En el atentado terrorista murieron 22 personas, entre israelíes y argentinos e hirió a otras 242. Fue el segundo peor ataque terrorista en la historia de Argentina, después del atentado terrorista contra la AMIA en 1994, y el peor ataque contra una misión diplomática israelí. Los autores del ataque se cree que ingresaron al país a través de la región llamada triple frontera, el área donde confluyen las fronteras de Argentina, Paraguay y Brasil.
Dos años después, el 18 de julio de 1994, un coche bomba estalló frente a la AMIA, la organización mutual judía más importante del país, también en Buenos Aires, lo que tuvo como resultado la muerte de 85 personas.

https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_a_la_embajada_de_Israel_en_Argentina

martes, 14 de marzo de 2017

Boris Spivacow: el Proceso y el CEAL

Entre otros avatares políticos, durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional, en particular el 7 de diciembre de 1978, los depósitos que el Centro Editor alquilaba en Avellaneda fueron allanados y clausurados por inspectores municipales y por el Cuerpo de Caballería de la región, deteniendo a 14 empleados que se encontraban trabajando en el lugar. Spivacow decidió presentarse ante el juez y explicar que él era el único responsable de que aquellos libros insumisos circularan en la Argentina, pidiendo por la liberación de los trabajadores, tras lo cual los empleados fueron efectivamente liberados. El editor no fue detenido en esa ocasión, pero se resolvió que el destino del millón y medio de libros incautados no era otro que el fuego. Así, un año y medio después, el gobierno de facto organizó en un baldío deSarandí la que acaso haya sido la quema de libros más grande en la historia argentina, provocando un fuego que ardió durante todo un día y cuyas brasas siguieron encendidas por varios más.7

El Perennialismo en Argentina

Por la memoria del cura barrendero Mauricio Silva

Una congregación católica se presentó por primera vez ante la Justicia como querellante por crímenes de la dictadura. Los Hermanitos del Evangelio piden que se investigue la desaparición de Silva.

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Nunca más!!!


Nunca más

Nunca más, informe final de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, o simplemente Nunca más, es un libro que recoge (y adapta el formato) el informe emitido por la CONADEP respecto a las desapariciones ocurridas en la Argentina durante el autodenominadoProceso de Reorganización Nacional (1976-1983). Es conocido también con el nombre de Informe Sabato (pronúnciese «Sábato»)1 puesto que fue el escritor Ernesto Sabato, quien presidió la comisión que lo entregó el 20 de septiembre de 1984 al entonces presidente, Raúl Alfonsín. El títuloNunca más fue propuesto por Marshall Meyer debido a haber sido el lema utilizado originalmente por los sobrevivientes del Gueto de Varsovia para repudiar las atrocidades del nazismo.2

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Informe Sábato

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) fue creada por el Gobierno argentino en 1983 con el objetivo de aclarar e investigar la desaparición forzada de personas producidas durante la dictadura militar en Argentina, dando origen al Informe "Nuca Más", también conocido como "Informe Sábato", publicado en septiembre de 1984.








¿Quién fue Ernesto Sábato?

Ernesto Sabato Ferrari. (Rojas, Buenos Aires –Argentina–, 24 de junio de 1911 – Santos Lugares, Buenos Aires –Argentina–, 30 de abril de 2011). Escritor y pintor.
Hijo de padres emigrados italianos, estudia Física en la Universidad de la Plata (Buenos Aires) y participa activamente con los jóvenes comunistas viajando a Bruselas, Moscú y París, donde completa su formación y trabaja con Irene Joliot-Curie. 

(...)

Su pensamiento político se ha visto reflejado en su vida y obra. Por su defensa de derechos y valores contrarios a la política dictatorial argentina, es elegido en 1984 presidente de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), que redacta el Informe Sabato, conocido en España como Nunca más.

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miércoles, 6 de abril de 2016

42.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires | Sitio Oficial

Expositores y Stands

Participan editoriales, distribuidoras y librerías de Argentina y del exterior, instituciones culturales y educativas, representaciones de países y medios periodísticos.

Distribución

La Feria ocupa una superficie aproximada de 45.500 m2 del Predio La Rural. Los stands de los expositores están distribuidos en los Pabellones Amarillo, Azul, Verde, Ocre y 9 (Hall Central). Además, durante las Jornadas Profesionales se instalan módulos en el Pabellón Rojo que funcionan en días y horarios especiales.

martes, 5 de abril de 2016

42.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires | Sitio Oficial


Buenos Aires es el epicentro cultural de América Latina, una ciudad cosmopolita que se caracteriza por una nutrida actividad intelectual. Durante la Feria este movimiento se agudiza y se enriquece con la participación de muchísimos autores locales e invitados del exterior.
Dos ganadores del Premio Nobel de Literatura estarán presentes en la Feria: Mario Vargas Llosa y John M. Coetzee. Además participarán la española Milena Busquets, autora de Todo esto pasará; el escritor nicaragüense Sergio Ramírez; el italiano Paolo Giordano, autor de La soledad de los números primos; la narradora y periodista española Julia Navarro; el escritor y periodista peruano Jaime Bayly y el poeta español Vicente Cervera Salinas; entre muchos otros.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Pequeño Larroque Ilustrado

(así hablan los estudiantes)



altas llantas: muy buenas zapatillas
alta losa: muy mal olor físico
alto dejavu: fuerte sensación de haber vivido antes una situación nueva
alto loro: mujer mayor muy fea
               ebriedad importante
alto viaje: un viaje muy bueno
amurallá la fugazzeta: cerrá la boca
se la aplicó: le dijo algo oportuno
astilla: hasta acá llegaste

barrilete: falluto
te bailó sabroso: te retrucó hábilmente
boquear: mandarse la parte
buitrear: quitar

careta: el que hace vida sana
churrasco: golpe dado con la palma de la mano en la nuca de un compañero
cortamambo: aguafiestas (cortachorro)
corte: alrededor de, por ejemplo
con carpa: disimuladamente

descansar: denostar

espoilear: estropear
ésta viaja: está bien
ésta va: está bien
estar duro: prestar atención en clase
                  estar drogado

fisura: drogadicto
flashero: que imagina situaciones
frontear: provocar
fútbol: nada
fuu: enojado

gato: tonto
gobernado: dominado por su pareja

le recaigo: me gusta esa persona
lija: hambre
logi: gil
losiento: sucio

merengue: mucosidad
mulo: que obedece órdenes

nieri: amigo
ninos: ni nos dimos cuenta
no manzana: para nada, cómo se te ocurre?

palmar: desmayarse, dormirse
pinta una fresca: tomaría una cerveza
plaga, plagoso: molesto
pollo: perdedor

rastrear: hurtar
re bondi: lío importante
re pillo: tranquilo, achicado

segundear: acompañar
siome: tonto

te parás de manos: peleás
te re cabió: te la gané, te quedaste pillo
tirar berretines: decir algo fuera de lugar
traba esa: arre, era mentira

vacilar: no hablar en serio (también descansar)
violado: observado
vofi vos fijate
volcar: no soportar la bebida ingerida

zape: tomatelás
zorra: que anda con muchos hombres

jueves, 6 de agosto de 2015

La costurerita que dio aquel mal paso

"La costurerita que dio aquel mal paso
y lo peor de todo sin necesidad..."
bueno, lo cierto del caso
es que no le ha ido del todo mal.

Tiene un pisito en un barrio apartado,
un collar de perlas y un cucurucho
de bombones; la saluda el encargado
y ese viejo, por cierto, no la molesta mucho.

¡Pobre la costurerita que dio el paso malvado!
Pobre si no lo daba... que aún estaría,
si no tísica del todo, poco le faltaría.

Ríete de los sermones de las solteras viejas;
en la vida, muchacha, no sirven esas consejas,
porque, piensa ¿si te hubieras quedado?

Nicolás Olivari

La costurerita que dio aquel mal paso

La que hoy pasó muy agitada 

¡Qué tarde regresas!... ¿Serán las benditas 
locuaces amigas que te han detenido? 
¡Vas tan agitada!... ¿Te habrán sorprendido 
dejando, hace un rato, la casa de citas? 
¡Adiós, morochita!... Ya verás, muchacha, 
cuando andes en todas las charlas caseras: 
sospecho las risas de tus compañeras 
diciendo que pronto mostraste la hilacha... 
Y si esto ha ocurrido, que en verdad no es poco, 
si diste el mal paso, si no me equivoco, 
y encontré el secreto de esa agitación... 
¿quién sabrá si llevas en este momento 
una duda amarga sobre el pensamiento 
y un ensueño muerto sobre el corazón? 

¿No te veremos más? 

...¿Conque estás decidida? ¿No te detiene nada? 
¿Ni siquiera el anuncio de este presentimiento? 
¡No puedes negar que eres una desamorada: 
te vas así, tranquila, sin un remordimiento! 
¡Has sido tanto tiempo nuestra hermanita! Mira 
si no te desearemos un buen viaje y mejor suerte, 
...tu decisión de anoche la creíamos mentira: 
¡qué tan acostumbrados estábamos a verte! 
Nos quedaremos solos. ¡Y cómo quedaremos!... 
Demás fuera decirte cuánto te extrañaremos: 
y tú, también, ¿es cierto que nos extrañarás? 
¡Pensar que entre nosotros ya no estarás mañana! 
Caperucita roja que fuiste nuestra hermana, 
Caperucita roja, ¿no te veremos más? 

La inquietud 

Les tiene preocupados y triste la tardanza 
de la hermana. Los niños no juegan con el gato, 
ni recuerdan ahora lo de la adivinanza 
que propusiera alguno, para pasar el rato. 
De vez en cuando, el padre mira el reloj. Parecen 
más largos los minutos. Una palabra dura... 
no acaba. Las muchachas, que cosen, permanecen 
calladas, con los ojos fijos en la costura. 
Las diez, y aún no vuelve. Ya ninguno desecha, 
como al principio, aquella dolorosa sospecha... 
El padre, que ha olvidado la lectura empezada, 
enciende otro cigarro... Cansados de esperar 
los niños se levantan, y sin preguntar nada 
dicen las buenas noches y se van a acostar. 

La costurerita que dio aquel mal paso 

La costurerita que dio aquel mal paso... 
-y lo peor de todo, sin necesidad- 
con el sinvergüenza que no la hizo caso 
después... -según dicen en la vecindad- 
se fue hace dos días. Ya no era posible 
fingir por más tiempo. Daba compasión 
verla aguantar esa maldad insufrible 
de las compañeras, ¡tan sin corazón! 
Aunque a nada llevan las conversaciones, 
en el barrio corren mil suposiciones 
y hasta en algo grave se llega a creer. 
¡Qué cara tenía la costurerita, 
qué ojos más extraños, esa tardecita 
que dejó la casa para no volver!... 

Cuando llega el viejo 

Todos están callados ahora. El desaliento 
que repentinamente siguiera al comentario 
de esa duda, persiste como un presentimiento. 
El hermano recorre las noticias del diario 
que está sobre la mesa. La abuela se ha dormido 
y los demás aguardan con el oído alerta 
a los ruidos de afuera, y apenas se oye un ruido 
las miradas ansiosas se clavan en la puerta. 
El silencio se vuelve cada vez más molesto: 
una frase que empieza se traduce en un gesto 
de impaciencia. ¡La espina de esa preocupación!... 
Y cuando llega el viejo, que salió hace un instante, 
todas las miradas fijas en su semblante 
hay una temerosa, larga interrogación. 

Caperucita roja que se nos fue 

¡Ah, si volvieras!... ¡Cómo te extrañan mis hermanos! 
La casa es un desquicio: ya no está la hacendosa 
muchacha de otros tiempos. ¡Eras la habilidosa 
que todo lo sabías hacer con esas manos...! 
El menor de los chicos, pobrecito, te llama 
recordándote siempre lo que le prometieras, 
para que les des algo... Y a veces -¡si lo oyeras!- 
para que como entonces le prepares la cama. 
¡Como entonces! ¿Entiendes? ¡Ah, desde que te fuiste, 
en la casita nuestra todo el mundo anda triste!, 
y temo que los viejos se enfermen, ¡pobres viejos! 
Mi madre disimula, pero a escondidas llora 
con el supersticioso temor de verte lejos... 
Caperucita roja, ¿dónde estás ahora? 

Aquella vez que vino tu recuerdo 

La mesa estaba alegre como nunca. 
Bebíamos el té: mamá reía 
recordando, entre otros, 
no se qué antiguo chisme de familia; 
una de nuestras primas comentaba 
-recordando con gracia los modales, 
de un testigo irritado- el incidente 
que presenció en la calle; 
los niños se empeñaban, chacoteando, 
en continuar el juego interrumpido, 
y los demás hablábamos de todas 
las cosas de que se habla con cariño. 
Estábamos así contentos, cuando 
alguno te nombró, y el doloroso 
silencio que de pronto ahogó las risas, 
con pesadez de plomo, 
persistió largo rato. Lo recuerdo 
cómo si fuera ahora: nos quedamos 
mudos, fríos. Pasaban los minutos, 
pasaban y seguíamos callados. 
Nadie decía nada pero todos 
pensábamos lo mismo. Como siempre 
que la conmueve una emoción penosa, 
mamá disimulaba ingenuamente 
queriendo aparecer tranquila. ¡Pobre! 
¡Bien que la conocemos!... Las muchachas 
fingían ocuparse del vestido 
que una de ellas llevaba; 
los niños, asombrados de un silencio 
tan extraño, salían de la pieza. 
Y los demás seguíamos callados 
sin mirarnos siquiera. 

Por ella 

...¡Déjala, prima! Deja que suspire 
la tía: ella también tiene su pena, 
y ríe alguna vez, siquiera, ¡Mira 
que no te ríes hace tiempo! 
Suena 
de improviso tu risa alegre y sana 
en la paz de la casa silenciosa 
y es como si se abriese una ventana 
para que entrase el sol. 
¡Tu contagiosa 
alegría de antes! La de entonces, esa 
de cuando eras comunicativa 
como una hermana buena que regresa 
después de un largo viaje. 
¡La expansiva 
alegría de antes! Se la siente 
sólo de tiempo en tiempo, en el sereno 
olvidar de las cosas... 
¡Ah, la ausente! 
Con ella se nos fue todo lo bueno. 
Tú lo dijiste, prima, lo dijiste... 
Por ella son estos silencios malos, 
por ella todo el mundo anda así, triste, 
con una pena igual, sin intervalos 
bulliciosos. El patio sin rumores, 
nosotros sin saber lo que nos pasa 
y sus cartas muy breves y sin flores... 
¿Qué se habrá hecho de la risa, en casa? 

¿Qué será de ti? 

¿Qué será de ti? ¡Hace tanto 
que te fuiste! Ya ni sé 
cuánto tiempo. 
¿De nosotros 
te acuerdas alguna vez? 
¿Verdad que sí? Tu cariño 
de lejos nos seguirá... 
Lejos de nosotros, ¡pobre, 
qué sola te sentirás! 
Si se habla de tí, en seguida 
pensamos: ¿será feliz? 
Y a veces te recordamos 
con un vago asombro: así 
como si estuvieras muerta. 
¿Después de aquel largo adiós, 
ahora que no eres nuestra, 
quién escuchará tu voz? 
Madrecita, hermana, dulce 
hermana que se nos fue, 
hermanita buena, ¿cuándo 
te volveremos a ver? 

Por la ausente 

Fuma de nuevo el viejo su trabajosa 
pipa y la madre escucha con indulgencia 
el sabido proceso de la dolencia 
que aflige a una pariente poco animosa. 
El muchacho concluye la fastidiosa 
composición, que sobre la negligencia 
en la escuela le dieron de penitencia, 
por haber olvidado no sé qué cosa... 
Y en el hondo silencio que de repente 
como una obsesión mala llena el ambiente, 
muy quedo la hermanita va a comenzar 
la oración, noche a noche tartamudeada, 
por aquella perdida, desamorada, 
que hace ya cinco meses dejó el hogar. 

La vuelta de Caperucita 

Entra sin miedo, hermana: no te diremos nada. 
¡Qué cambiado está todo, qué cambiado! ¿No es cierto? 
¡Si supieras la vida que llevamos pasada! 
Mamá ha caído enferma y el pobre viejo ha muerto... 
Los menores te extrañan todavía, y los otros 
verán en ti la hermana perdida que regresa: 
puedes quedarte, siempre tendrás entre nosotros, 
con el cariño de antes, un lugar en la mesa. 
Quédate con nosotros. Sufres y vienes pobre. 
Ni un reproche te haremos: ni una palabra sobre 
el oculto motivo de tu distanciamiento; 
ya demasiado sabes cuánto te hemos querido: 
aquel día, ¿recuerdas? tuve un presentimiento... 
¡Si no te hubieras ido!... 

Evaristo Carriego (1883-1912) 
Poemas póstumos / 1913